Suena el despertador a las 7:30 al cabo de un rato comienzo ya a moverme, miro que tal está el día y hacia donde apuntan su proa los innumerables veleros fondeados en la cala del puerto, esto me indicará la dirección del viento y la mejor playa a la que ir durante mi pausa del mediodía.

Sobre 8:30, y luego de un nutritivo desayuno escuchando las noticias, enciendo el ordenador y me dispongo a comenzar un nuevo día de teletrabajo. En Improva existe la política de mantener presencia en el cliente, especialmente cuando estás desplazado, 4 días a la semana, el 5 puedes optar entre estar en la oficina o teletrabajar. Los lunes opto por quedarme en Menorca, donde vivo.

Miro mi mail para ver si el Director de Proyecto pudo revisar la presentación que le envié el día anterior y su feedback sobre el mismo. Posteriormente planifico las actividades del día y me dispongo a atacarlas por orden de prioridad. Trabajo en la presentación de los resultados hasta ahora alcanzados del proyecto de compras, que debo presentar en el próxima CSS (Comité Semanal de Seguimiento), ya que hay algunos aspectos de formato que quiero retocar. Posteriormente preparo un cuestionario de evaluación de proveedores que forma parte de un nuevo método de certificación de proveedores.

Salvo por un café o por una llamada que contesto, no descansaré en mi actividad sino hasta pasadas las 12:30. En este momento es cuando repaso las dudas y comentarios que me han surgido y llamo al Director de proyecto para resolver alguna duda. Estudió en IESE como yo y me propone ir juntos a una sesión del programa de continuidad del próximo jueves en Barcelona, siempre está muy preocupado por la formación del equipo. Ni bien termino la llamada, hecho una nueva mirada por la ventana, confirmo si costa norte o sur, y allá voy por mi nado del mediodía. En invierno cambio la playa por una vuelta en piragua hasta la isla del Rey o un poco de jogging por el paseo marítimo. Para mí, la actividad física no es solo placer, de hecho se me ocurren muchas buenas ideas mientras practico deporte.

A las 2 pm estoy de vuelta para ducharme, comer y hacer mis sagrados y reconstituyentes 20 minutos de chubek (siesta en Menorquín).

Sobre las 3 otra vez al tajo luego de un americano bien cargado, que me deja tan fresco y motivado como a las 8:30. Intercalado con llamadas telefónicas a personal de cliente, y breves conexiones a la Web, sea para redactar un mail, reserva vuelo, hotel, etc., el trabajo se prolongará hasta que termine con mi plan del día y le envíe el trabajo realizado al Director. Por la tarde me voy a dedicar a trabajar información que he extraído de la base de datos de compras del cliente, tengo que preparar la evaluación de resultados, crítica en un proyecto en que un 30% de nuestros honorarios son en variable. Normalmente dejo para el día de trabajo en casa las actividades que no requieren de presencia del cliente: formatear informes, presentaciones, documentar el proyecto o trabajar con datos.

A todo esto no me he dado cuenta y son ya las 19:30; cuando trabajas con datos el tiempo pasa volando. Paso a preparar mi maleta ya que vuelo a Madrid al día siguiente, y lo que queda del día y noche es para pasárselo bien, una cena con mi chica, hoy toca caminata, otros días me gusta jugar a paddle. En este momento del día lo normal es tener una sensación de placer, producto de la satisfacción por haber trabajado a gusto y a la haber vez disfrutado otro día de mi vida,... ventajas que proporciona el teletrabajo.

 

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