Mañana es mi primer día de trabajo, y curiosamente me acuesto tranquilo. A lo largo del proceso de selección, me he sentido muy a gusto con los socios con los que me he entrevistado y me han transmitido mucha confianza y seguridad. Eso hace que me vaya a la cama ilusionado y con ganas de que suene el despertador.

Amanece el día y después del desayuno tomo rumbo hacia las oficinas de Improva. Lo cierto, es que desde el primer momento me siento como en casa. Me recibe el director de la oficina de Barcelona, al cual ya conozco del proceso de selección, y en pocas horas ya estoy preparado para pasar a la acción: ordenador, tarjetas de visita… Paso el resto del día con otro de los socios, que con sumo cariño y de una manera muy didáctica me explica todos y cada uno de los detalles de lo que será mi primer reto profesional como consultor. Me quedo sorprendido de cómo están definidos todos los procesos de trabajo, las metodologías a seguir, etc… Acabo el día confiado de la profesionalidad y humanidad de los que serán mis nuevos managers.

Al día siguiente me emplazan sin más dilación a la reunión de kick-off con el cliente. Me presentan a uno de los miembros del IKN (Improva Knowledge Network), un Senior Advisor que asusta del currículum que tiene. Lejos de todo esto, y de nuevo, me sorprende la cercanía con la que me trata y todo ello hace que me sienta uno más del equipo.

El cliente es un importante operador de movilidad y transporte de la ciudad de Barcelona. Es un proyecto ambicioso y con gran impacto a nivel de cuenta de resultados, pero parece que empezaremos el proyecto después del verano, ya que las vacaciones torpedean el calendario de proyecto y no queremos perder continuidad.

Lo que en principio parece una decepción, pronto se convierte en oportunidad: me encargan mi primer estudio de acompañamiento. Voy a dar soporte a un equipo que está finalizando un Análisis, y tras la formación, al día siguiente estoy en el terreno muy emocionado de poder llevar a cabo un estudio como este.

Llega el viernes, y estamos en las oficinas de Improva junto el Director del proyecto al que he ido a dar soporte. Los dos estamos plantados frente a un póster enorme reflexionando sobre las conclusiones que he obtenido del estudio de acompañamiento. Disfruto de la discusión, de su experiencia, e inevitablemente me siento transportado a los trabajo en equipo durante el curso del MBA en el IESE. Parece mentira que en una semana esté tan integrado en la empresa… He hecho un buen trabajo, y el Director me felicita por ello. Valoro mucho este gesto por su parte, y termino la semana cargado de ilusiones para el futuro y can ganas de seguir adelante.

Jordi Caner

 

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