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¿Llegarán los segundos a ser primeros?

No sé si a vosotros os ha pasado nunca, pero a mí, frecuentemente (soy bastante despistado). Coges el coche para ir a un lugar al que has acudido a menudo en los últimos meses/años, pero al que siempre has ido como copiloto, y descubres que no sabes llegar. 2007111259LuisMoyaCarlosSainzCrees que tienes unas ciertas nociones sobre el camino a seguir, pero a medida que avanzas yerras una vez tras otra al intentar trazar la ruta ideal. Te desvías, te pierdes, tienes que preguntar y te sientes un poco, sólo un poquito, idiota. ¿Por qué te pasa esto, si tú siempre vas atento a la carretera? Tu chofer habitual no acostumbra a perderse y tu pensabas que ir de copiloto bastaba para saber lo necesario para no perderse.

Existe una respuesta trivial, casi estúpida, pero que esconde la sencilla realidad y es que el conductor habitual dispone de información adicional ¿Por qué?

Si miras lo que hace el conductor verás simplemente lo que las apariencias indican, que coge el volante que lo mueve y que va mirando la carretera. ¡Tu tambien miras la carretera! Sí, pero el conductor mira algo más. El conductor tiene la responsabilidad de llegar al lugar de destino de la manera más rápida posible y por ello, toma referencias adicionales de las que no es consciente el copiloto, porque no las necesita, pero de las que en ocasiones ni el mismo pilto es consciente: La bandera en la esquina en la que gira, la tienda de jamones justo dos calles antes de la calle en la que tienes que girar,… El conductor  toma estas referencias mediante un sutil movimiento de los ojos, que un observador pasivo de la realidad obviará. Es más, es posible que si tú fueses el conductor las referencias fuesen otras.

gps tom tomEste es un fenómeno que está sucediendo a gran escala gracias a “TOM TOM”. Los GPS nos llevan de un lado para otro y nos convertimos en su número dos. Nos guían por rutas más o menos óptimas, pero nos hacen perder la capacidad de llegar a nuestro destino por nosotros mismos. Después cogemos el coche y es casi como empezar de cero, como si el recorrido que hicimos 20 veces con anterioridad fuese nuevo.

Los motivos  por los que sucede ésto en el mundo de la empresa son diversas y dependen de causas que derivan tanto del estilo de Dirección del máximo responsable, como de la actitud de las personas que le rodean. Ambas razones están altamente correladas, ya que en buena medida es la propia forma de dirigir la que genera determinadas actitudes entre los subordinados.

borregos_1Por un lado, organizaciones con estilos de dirección autoritarios generan equipos de seguidores pasivos. Si alguna persona tiene potencial para destacar por tener ideas propias y querer defenderlas, acabará dejando la organización, en cuanto se tropiece unas cuantas veces con un DG que no le escucha. Se irá a buscar alguna organización donde de vez en cuando le dejen el volante para poder conducir y así desarrollar por si mismo la capacidad para decidir un camino y seguirlo, pues esa un habilidad que se adquiere por la fuerza de la costumbre.

Pero no toda la culpa se puede achacar al estilo del hombre de vértice. Aún con el estilo de dirección adecuado un jefe se puede encontrar rodeado de un primer nivel de mandos pasivos, que prefieren no asumir riesgos y continuamente se dedican a proponer aquello que ya saben que a su jefe le puede encajar, quizás sea un equipo heredado. Algunos lo harán pensando que el servilismo puede ser una buena vía para conseguir el favor del jefe en el camino de la sucesión; otros, simplemente porque no aspiran a más, y prefieren rehuir enfrentamientos porque eso les hace la vida más fácil. Prefieren ir de copilotos e irse quejando cínicamente de los errores que la dirección comete, pero no desean coger las riendas, demasiados riesgos.

El riesgo de que un Director General se acabe rodeando de directivos serviles se dispara en empresas situadas en entornos rurales, donde la rotación de directivos es más limitada, donde la capacidad de los directivos de asumir riesgos está limitada por el elevado impacto que las decisiones de empresa pueden tener en el entorno próximo y donde ese servilismo de los mandos queda enmascarada en forma de una supuesta identificación de la persona con la organización, cuando en realidad no es más que miedo.

A parte del estilo de Dirección más participativo, que supone dejar el volante a ratos a las personas del equipo para que vayan ganando confianza en definir sus propias rutas, se requiere por parte del DG de la habilidad para desenmascarar a las personas pasivas que simplemente medran a su alrededor. A fin de cuentas es lo mismo que el directivo sea autoritario que que las personas se dediquen a descubrir que es lo que quiere su jefe para hacerlo. En ambos casos las consecuencias son las mismas y es que queda limitada la capacidad de desarrollo de la organización. Cómo jefe, se requiere de coraje para reconocer la labor de personas que continuamente se enfrentan a tus opiniones y para que esto sea así, es clave que los valores más básicos que subyacen a las decisiones prevalezcan.

vigia en tope mastilEs difícil, por culpa del segundo principio de termodinámica (creo), que nos lleva a todos a realizar los mínimos esfuerzos, no caer en un papel de secundones frente a nuestro jefe. Si queremos evitarlo debemos ir de copilotos, pero hacer el esfuerzo de planificar la ruta, de visualizarla, avanzar a lo largo de la ruta entendiendo el porque de cada giro, como si fuésemos los que conducimos. Sólo entonces estaremos seguros de no caer en el letargo de la pasividad después de unos años de no llevar nosotros el volante. Tenemos que sentirnos Directores Generales no con el ánimo de suceder sino de aprender, requiere de un nivel de energía superior alzándote por encima de lo que tu propio puesto requiere, pero es que comandar una organización requiere de grandes niveles de energía.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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Cómo encontrar un tesoro sin tener el plano

Geocaching_LogoAcabo de llegar de hacer un “geocaché”, posiblemente ha sido el más rápido de la historia, al menos de la mía. Y he podido verificar como la vida corriente imita el mundo de los negocios. Pero mejor empezemos explicando qué es un “geocaché”.

El “geocaching” es el clásico juego de la búsqueda del tesoro, sólo que en este caso se busca un “geocaché” y la búsqueda se realiza mediante gps. Un “geocacaché” se puede encontrar escondido en cualquier lugar del planeta, de hecho hay cerca de un millón en todo el mundo, y la información de la que dispones para localizarlo son sus coordenadas o información que  te puede permitir calcularlas, lo que lo hace más entretenido. Lo que encuentras al final, en general, es una fiambrera estanca que contiene pequeños “tesoros”, que te puedes llevar a cambio de dejar algo. Para profundizar en este tema os recomiendo conectaros a www.geocaching.com.

Hoy hemos ido en coche al municipio ceretano de Das y nada más bajar del coche, mi hijo Fernando y sus primos han salido corriendo gps en mano. Yo apenas he podido echar un vistazo de reojo al gps para hacerme a la idea de que el tesoro debía estar a unos 80 metros a la izquierda del camino. Me he quedado retrasado cerrando el coche y mirándome con una cierta distancia la escena: toda la familia buscando el tesoro.

soaring_eagle_150Cuando me he acercado, estaban mis cinco acompañantes peleándose por meter la nariz y ver la pantalla del gps, tratando de encontrar el lugar exacto que la pantalla iluminada les marcaba. Yo, olvidando el gps, he dirigido la mirada hacia donde he estimado que debía estar el tesoro y ahí he visto un sospechoso montón de piedras. Debajo estabá el “caché”. A pesar de qu tenían información extremadamente precisa sobre la ubicación, me he adelantado a ellos, provocándoles un punto de indignación. Me ha sabido mal por Fernando estaba super orgulloso con sus 8 años de ser él el que llevaba el gps. Orgullo similar al que muchos directivos sienten al tener mensualmente encima de su mesa un poderosísimo cuadro de mando con datos “precisos” sobre la situación de su compañía.

Típico, pretender tomar decisiones con información perfecta es una de los grandes males a los que las grandes implantaciones de sistemas nos han acostumbrado. Se pretende tomar decisiones perfectas con información perfecta, sin embargo el mundo es lo suficientemente difuso como para que te baste tener una cierta idea sobre las alternativas disponibles para elegir la más adecuada.

informe lleno numerosHace poco me tocó defender unas previsiones de tesorería. Cuando las vió el director financiero se echó las manos al cielo: los, gastos de viaje me los había inventado, no había puesto IVAS ni en la facturación ni en los gastos en el periodo analizado, había puesto una indeterminada bolsa poco justificada de “varios” para ser más conservador y cubrirme de cosas que me podría haber olvidado... Aún así yo ya intuía que las cifras globales eran muy fiables. Cuando las vió, el financiero se hecho las manos a la cabeza, que los números no fuesen exactamente los adecuados según el plan contable, le bloqueó completamente: colapso total. Hubo que rehacerlos todos, perder una semana y tomar exactamente la misma decisión que habríamos tomado a palmos: solicitar un crédito por un importe de 300.000 euros.

Otro ejemplo: Un fabricante de muebles había montado un sistema de información para realizar el seguimiento de todas y cada una de las unidades de producto que debían desguazarse, después de ser identificadas como defectuosas y no recuperables a lo largo de su cadena logística. Todas las unidades viajaban a la fábrica donde se analizaban y se determinaban las causas del defecto, después eran enviadas al desguace y algunas recuperadas o vendidas como segundas calidades. Todo ello suponía unos elevados costes logísticos y administrativos para gestionar las 50.000 unidades defectuosas anuales. Una consultora, de las grandes, había montado una herramienta informática que permitía la trazabilidad de todos y cada uno de los colchones, en cada filial realizaban una análisis previo de la causa, que finalmente era refrendada, o no, en central. Con una herramienta de “Businees Intelligence” podían realizar los análisis de todas las causas y obtener docenas de informes diferentes. Todo el sistema parecía diseñado con tiralíneas.

PROBLEMA: ¡Las devoluciones de colchones no bajaban! ¿porqué? Porque faltaba seguimiento de las acciones que se ponían en marcha, también faltaba profundidad de análisis y falta de coordinación entre áreas para la resolución de los problemas; a pesar de haber más de 20 personas implicadas en el proceso.

treasure-map-t0608602Su problema no tenía nada que ver con tener un sistema perfecto, bastaba con analizar 100 unidades de producto al mes (como mucho) para tener casi cualquier posible problema identificado y para poner acciones sobre las principales causas, centrando los esfuerzos en las más frecuentes y de mayor impacto. Con 5 personas era más que suficiente para controlar todo el proceso.

Un talibán de la perfección se habría echado las manos a la cabeza, pero la realidad es que en nuestro país, moviéndote a palmos, también encuentras los tesoros. Quizás a futuro seamos un país un poco más ordenadito y no tengamos 30 puntos de pérdida de competitividad sobre los países más productivos; quizás entonces sí que será importante tener información perfecta para tomar decisiones muy sutiles. Por ahora el 90% de los problemas de nuestras empresas tienen más que ver con personas que con otra cosa.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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