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No matéis la innovación

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No matéis la innovación

Desde el nacimiento de una empresas, la innovación adopta diferentes formas, está en continua riesgo de desaparecer y resulta casi milagroso que logre mantenerse a lo largo de toda su vida.

Muchos proyectos empresariales surgen de una mayor o menor innovación que viene a transformar un pequeña o una gran parte de la sociedad. Desde la apertura de un supermercado que puede transformar la vida de un barrio o un pueblo y constituir una pequeña innovación a escala local, hasta el descubrimiento de un nuevo medicamento que puede transformar la vida de toda la humanidad.

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Crear empresas para no ganar dinero

"Yo la empresa no la he creado para ganar dinero"

Esto es lo que dije y una de estas es la cara que se le quedo a mi amigo al oírme...

rajoy asombrado

bebe asombrado mujer asombrada

Bueno, se le quedó a él y se le quedaría a la mayoría de gente a la que se lo contase.

No sólo yo no monté improva con el sano objetivo de ganar dinero sino que muchos de los empresarios que he conocido tampoco lo han hecho. Y no hablo de la carnicería de la esquina, hablo de personas que han logrado amasar ingentes cantidades de dinero y de los cuales he conocido unos cuantos en mi vida. Es más, con el tiempo he llegado a la conclusión que si tu motivación para montar una empresa es ganar dinero, tienes muchos más números que la media para pegártela.

Entre las motivaciones que me he encontrado están:

  • Tirar un sueño adelante.
  • Lograr proyección social.
  • Hacer que el mundo sea mejor.
  • La pura necesidad de crear.
  • Venganza contra un enemigo o contra tu ex-jefe.
  • Para salvar la vida a alguien.
  • Para lograr la salvación de su alma.

NOTA: Es importante no confundir empresario con propietario de empresa. Entre los segundos hay mucho especulador financiero. Yo no aprecio mucha diferencia entre invertir en bolsa y dedicarse a la compra venta de empresas con el fin de especular por su precio. Supongo que a nadie se le ocurriría llamar empresario a un broker de Wall Street ¿no? Tener el capital no tiene nada que ver con el espíritu emprendedor del empresario.

Cuando leo noticias como que a Isidre Fainé le entregan el premio a empresario del año no puedo menos que sonreír.

http://economia.e-noticies.es/fomento-elige-a-faine-empresario-del-ano-57835.html

Antes se lo entregaría a mi peluquera que se ocupa de su casa, ha montado una peluquería alrededor de la cual no hace más que montar otros servicios; además, tiene la floristería del barrio; además, cuida de su hijo y  siempre va arreglada. ¡Eso si es una empresaria! Es una persona llena de una energía que le impulsa a poner en marcha nuevas empresas.

Evidentemente, jamás recomendaría a nadie que tirase adelante un proyecto que no fuese viable económicamente. Para que una actividad empresarial sea sostenible has de conseguir que  los ingresos sean superiores a los gastos de manera sostenida. Lo cual no quita que en la lista de las motivaciones unos motivos puedan estar por delante de otros.

Emprender es duro, muy duro, y tener un deportivo de gran cilindrada puede no ser motivación suficiente para aguantar todo lo que hay que aguantar.

Bueno, y ahora me voy a trabajar para forrarme; digo, para tirar adelante un sueño, difuso, pero cada vez menos.

Fernando Gastón Guirao

Socio Director

Improva Consulting

Editor

improsofia

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Sufrir para crear algo nuevo

tee de golfYa he hablado en alguna ocasión sobre mi pasión por el golf y hoy hablaré de ello, y de otras cosas, claro. Al igual que en las organizaciones, cuando estás jugando una ronda de 18 hoyos hay momentos para ser extremadamente sistemático, es fundamental cuando das el golpe inicial en cada hoyo desde el "tee" de salida; en otras ocasiones  puedes tener que sacar a relucir tu creatividad, lo que es crítico en muchos de los golpes que das después de abandonar el "tee" ya que no hay nunca dos golpes iguales, ya sea por los obstáculos del campo, la situación de la hierba, el viento, la humedad,...

golf arbolLo de ser sistemático es crítico en la preparación del golpe, nos da la consistencia para conseguir resultados. Ser escrupulosamente sistemático te lleva a un estado mental de confianza, sin miedos, una situación en la que eres consciente de que has hecho lo correcto para dar de manera excelente impulso a la bola que sabes que se elevará y caerá lejos y en medio de la calle.  En este vídeo se analiza la rutina de preparación del servicio de Rafa Nadal, todo un rito que le lleva a un estado próximo al "flujo" y que tiene las mismas características que el primer golpe en el hoyo del golf. En las empresas, seguir un procedimiento también nos da la confianza de que estamos haciendo lo correcto, aunque quizás no sea así...

En el campo de prácticas del club de golf uno educa esos procedimientos, ensaya esa sistemática una y otra vez generando una memoria fisiológica. Esa memoria hace que cada músculo se desarrolle en la adecuada proporción para que nuestra cintura, brazos y manos hagan de manera natural el nivel exacto de esfuerzo necesario para que la cabeza del palo siga la trayectoria perfecta.

¿Pero y si los resultados no son perfectos o los que esperábamos? ¿Y si después de mantener una rutina concreta y ejecutar siempre los golpes de la misma manera los resultados dejan de mejorar? Entonces hay que desmontar tus rutinas. Has de dejar que el caos entre en tu juego, has de hacer que músculos con los que no contabas, porque parecían innecesarios, empiecen a funcionar porque quizás sean claves para mejorar los resultados y no los estás teniendo en cuenta.

Cuando tras repetir las mismas rutinas una y otra vez los resultados no salen, has de cambiar.

brokenclubSeguir ensayando en el campo de prácticas una y otra vez los mismos golpes no sirve nada más que para perpetuar tu incompetencia. Entonces, te has de armar de valor y destruir tu juego, forzar el cambio de forma de jugar, dejar de jugar una temporada, dejar que la musculatura se relaje y permita a otros músculos entrar en funcionamiento. Cuando yo sigo este proceso destructivo, y lo sigo haciendo pues aspiro a tener handicap 0, sé que voy a pasarlo mal, que me espera por delante una temporada de arrastrarme y sufrir en el campo, una temporada de incertidumbre en la que tienes la tentación de enviarlo todo a paseo. Pero al cabo de un tiempo, empiezas a construir nuevas rutinas, coges un clase con un profesor y los movimientos vuelven a fluir. En esta nueva fase tus músculos se acostumbran a nuevas formas de ejercer su función, tu atención durante el golpe quizás se enfoque en otros aspectos, cada una de tus partes pasa a tener diferentes pesos en el conjunto y los resultados vuelven a mejorar, acercándote a la excelencia que buscas.

En el mundo de la empresa he vivido en diversas ocasiones una obsesión exacerbada por ser extremamente sistemático. Creas una empresa y lo primero que haces es procedimentarlo todo, absolutamente todo, porque eso es lo que vivías cuando trabajabas en la gran multinacional, el equivalente a ser un jugador profesional de golf con todas sus rutinas consolidadas. Pero ninguna gran empresa(cuando hablo de empresa no hable de un negociete para ir tirando, hablo de un proyecto ambicioso y de futuro) nació teniendo claro lo que iba a ser de grande, nació con incertidumbres, con una visión más o menos difusa de lo que iba a ser, y poco a poco acabó convirtiéndose en lo que era.

El rollo del visionario iluminado no se lo traga ni mi hija de 3 años.

En esa fase de desarrollo debes estar continuamente construyendo y destruyendo hábitos, probando productos nuevos y fallando, probando nuevas formas de comercializar, dejando de seguir determinadas normas y después retomandolas. Tampoco te puedes obsesionar por retener a todo el talento ni hacer un drama de la pérdida de personas que considerabas clave, algunos seguirán el ritmo, otros no, los que se queden son los que necesitas, los que soportan la incertidumbre, aunque quizás cuando alcances una nueva fase de tranquilidad se aburrirán y abandonarán el barco si no les proporcionas nuevas emociones.

Lo he vivido en diversas ocasiones  nuevos emprendedores obsesionados por seguir procedimientos se acaban convirtiendo en una burda repetición de su empleador anterior ¡Eso no tiene futuro!

"Si quieres crear algo nuevo, has de armarte de coraje y prepararte para sufrir, para romper con el pasado. En esta vida chollos los justos"

Fernando Gastón Guirao

Socio Director

Improva Consulting

Editor en jefe sumarísimo

improsofia

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El precio de la libertad

Si me preguntan si vamos a salir de la crisis, tengo clara mi respuesta, SÍ. Se podría achacar la respuesta a mi carácter enfermizamente optimista;  en parte sí, seguro, pero también estoy seguro de que no es la única razón.

En mi entorno inmediato el nivel de afectación de la crisis es medio-bajo, toda mi familia trabaja y van tirando, todos mis amigos tienen buenos empleos o son propietarios de empresas de mayor o menor éxito, quizás esto también me ayude a ser optimista. Esa falta de contacto directo(en cierto sentido) que tengo con la crisis me hace pensar, viendo la bolsa de más de 5 millones de parados, en que en España hay dos mundos casi aislados, el de la crisis y el de la no crisis, donde yo y mi entorno parecemos no estar inmersos, aunque sí afectados. Esos dos mundos separados combinan muy mal con la falta de solidaridad y el excesivo egocentrismo de esta sociedad. El conjunto no ayuda ser optimista, aún así, yo lo soy.

Yo trabajo en el mundo de la consultoría, un mundo muy tocado por la crisis, aunque no más que otros:

  • Miles de directivos despedidos que se ponen a consultores. Si vas a eventos de networking a vender, encontrarás a muchos de ellos. Este aluvión de directivos, junto con otros factores, ha hecho que las tarifas a las que puedes vender consultoría caigan entre un 30 y un 40%.
  • Muchas de las grandes consultoras han entrado a competir en segmentos de mercado en los que antes no competían. Y te los sencuentras en la sala de espera de las empresas, con sus impecables trajes de Armani, esperando a presentar sus propuestas, impecablemente económicas (algo menos glamourosas).
  • La contracción de la demanda de consultoría es un hecho. Las grandes multinacionales, grandes consumidoras de consultoría, marcan estrictas directrices en las que cualquier proyecto tiene que ser aprobada por el presidente corporativo mundial, un señor de pelo blanco, tez morena, sonrisa impóluta y que no tiene tiempo para leérselas.
  • Las empresas nacionales o están hechas polvo o se lo hacen elllas mismas, aunque tras los recortes apenas disponen de estructura para hacer otra cosa que sobrevivir.

Tampoco parece que el sector  económico en el que muevo sea el más adecuado para lanzar cohetes al cielo en signo de alegría. Aún así yo soy optimista.

Pero bueno, en algo debo fundar mi optimismo, ¿no? pues sí:

  1. Aunque mi sector está mal, mi empresa Improva, ofrece un perfil de proyectos de consultoría que se adapta muy bien a estos tiempos. No entro en detalles para no parecer que quiero vender.
  2. He asomado la nariz al otro lado del charco y he sido recibido con los brazos abiertos. He tomado conciencia de que no puede limitar mi horizonte de eventos a las fronteras de España. Más allá hay mucho que hacer, ahora lo sé y pienso aprovecharlo.
  3. Estoy rodeado por un equipo del que me siento sinceramente orgulloso No lucho solo por salir adelante: Carles, Alberto I, Toni, Nuria, Isabel, Ernest, Josep, Alberto II, Maria Jesús, Javier, Paco I, Paco II, Víctor, Juan, Joan, Alejandro, Fernando, Francesc, Carolina, Francisco.

Pero aunque en mi empresa nos vaya bien, tampoco creo que esa sensación, ese bienestar que siento y que me hace ser optimista, esté relacionado con esos resultados positivos.

A pesar de la dureza del entorno, aunque, bromas aparte, sea consciente de que el mundo está mal, de que España está mal, que todo está mal; cuando analizo profundamente que es lo que en mi interior me mueve al optimismo, cuando no me quedo en las superficiales apariencias de mis circunstancias, y entiendo qué es lo que hace que sienta un punto de esperanza, descubro dentro de mí una agradable sensación de libertad, de control de mis circunstancias.

La conclusión la tengo clara, es la enorme sensación de libertad que te da el ser empresario y poder elegir tu futuro, la sensación de que no dependes en exceso de las decisiones de los demás, de que eres el protagonista de tu vida y que puedes hacer cosas por tu futuro que si fueses empleado no podrías, lo que hay detrás de mi semi-racional optimismo. Y aunque parezca que en tiempos de crisis ser empresario no es la mejor elección, esa sensación de  libertad compensa con creces.

Y a ti, ¿No se te ocurre en qué emprender? Pues estrújate el cerebro, como país lo necesitamos e igual a ti te va mejor también.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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