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La pasada semana me vi con Pedro

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La pasada semana me vi con Pedro

En el entramado empresarial español encontramos joyas ocultas, maravillas que pasan desapercibidas para así, desde la humildad y la discreción, seguir creciendo y mejorando.

La pasada semana me vi con Pedro. Han pasado 12 años desde que le conocí como cliente y desarrollamos una sana amistad: lo mismo podemos ir a jugar unos hoyos de golf que perdernos en el bosque a coger setas. Durante todo este tiempo Pedro ha seguido estando en el comité de dirección, al igual que los otros miembros del comité y la dirección general. No conozco ninguna otra organización de ningún tipo con un equipo directivo tan estable.

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Cada vez es más difícil conocer la realidad

accidente los rodeosHace unos días asistí a una reunión del grupo de seguidores del blog de Miguel Ángel Ariño, la conclusión principal de la sesión, en la que nos juntamos cerca de 50 personas, fue que:

"el mayor fallo en todo proceso de toma de decisiones es el desconocimiento de la realidad"

Muchas de las grandes catástrofes provocadas por el hombre han sido fruto, o se han visto agravadas sus consecuencias, por culpa de individuos que por diversas razones, como el exceso de EGO o los conflictos de intereses, en un momento dado no supieron valorar las circunstancias en que se encontraban envueltos.

Conocer la realidad puede parecernos trivial, pero cada vez es más difícil. Hace unos miles de años al hombre prehistórico le bastaba con lo que los sentidos le aportaban de manera directa para conocer el entorno que les afectaba y tomar sus decisiones de supervivencia. Hoy en día el entorno que nos afecta es el Imagenmundo entero: unos señores se deciden a empaquetar hipotecas basura en Estados unidos y el mundo entero se ve envuelto en una crisis financiera, un señor en Australia destapa unos papeles y en la otra punta del mundo, casi simultáneamente, alguien dimite o una empresa es cerrada, o…

Los sociólogos hablan de que la realidad se construye. Los suspicaces y que piensan estar en posesión de verdades absolutas, pensarán que esto es una estupidez, pero tiene todo el sentido del mundo. El siguiente excelente vídeo sobre cómo se construye la realidad proporciona unas ciertas nociones al respecto que ayudan a entender el constructivismo. Hoy los conceptos del vídeo tienen más sentido que nunca,

"Nos tenemos que hacer una idea de la REALIDAD en base a lo que oímos de amigos, compañeros, de lo que leemos en blogs, facebook, twitter, foros on-line, ... "

Las fuentes de información son extensísimas y van mucho más alla de nuestros sentidos.

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de verificarlo en mis propias carnes. En una conversación que mantenía con un amigo surgió el tema de los problemas de calidad que estaba teniendo Toyota, yo mismo había hablado sobre el tema en este blog a raíz de la crisis de los  “recall” de Toyota. Durante estos dos últimos años he tenido la oportunidad de profundizar en el tema y descubrir que no hubo tal crisis, o al menos algo que se pudiera calificar como tal, tras un profundo conocimiento de los hechos, máxime teniendo en cuenta lo que la mayor parte de mortales puede entender como crImagenisis (un psicólogo social constructivista te dirá que el significado de las palabras también se construye).

Hablando sobre este hecho he descubierto que mucha gente piensa que Toyota tuvo un problema interno que le llevó a producir con menor calidad. Para ponerles en situación  resumo brevemente lo acontecido:

  • Alguien murió en Estados Unidos porque el acelerador de su vehículo Toyota se enganchó con la alfombrilla del coche.
  • Toyota fue denunciado. Hay que pensar que en el año 2008 había una fuerte crisis económica derivada de los bonos basura y la subida del precio del petróleo, y los fabricantes Estadounidenses estaban especialmente interesados en que, el aquel entonces número 1 mundial, Toyota, saliese perjudicado.
  • Se descubrió que el problema era derivado del uso de alfombrillas no adecuadas montadas por talleres no oficiales. Es decir, Toyota no tenía ninguna responsabilidad directa.
  • Los japoneses, que son muy suyos, pensaron que lo mejor era no hacer ruido defendiéndose y actuaron como ningún occidental habría hecho jamás. El presidente , Akio Toyoda, pidió disculpas por lo sucedido y lanzó un profundo análisis de todos sus diseños, identificando potenciales fallos (nótese que no hubo ninguna reclamación ni incidente por en medio, sólo un esfuerzo para buscar la perfección sobre la base de vehículos  ya en el mercado). Su reacción fue luchar para ser más número uno que nunca, en vez de desperdiciar las energías de la compañía en justificar o defender nada.
  • Los vehículos afectados fueron llamados a taller para sorpresa de sus usuarios.

jd-powers-customer-satisfaction-survey-logoPara que se entienda mejor lo que hizo Toyota tengo que confesar que mi coche familiar, que es una Chrysler Grand Voyager made in USA, tiene un grave defecto de diseño que me ha causado problemas,  y que en una ocasión podrían haber terminado en accidente. En el nuevo modelo el problema ha sido resuelto, pero nadie de Chrysler me ha llamado para solucionar el mío de manera gratuita.

Para aquellos que quieran profundizar en porque los de Toyota actúan tan raro recomiendo la lectura del mejor libro que he leído en años “The Toyota way to lean leadership de Jeffrey Liker y Gary Convis.”. Además sirve para entender lo que las empresas españolas, empecinadas en implantar mal el Lean Manufacturing están haciendo, y que les mantiene alejadas de su verdadero potencial.

Si alguien quiere más hechos objetivos sobre la calidad de Toyota puede consultar los rankings de esto últimos años en internet y comprobará como Toyota nunca ha dejado de estar al frente de estas clasificaciones a pesar de la pseudo-crisis de calidad. Sin embargo la realidad percibida por muchos es otra. Supongo que a Toyota tampoco le importa demasiado pues vuelve a ser el primer fabricante mundial de coches.

Smiley_svgHoy en día tenemos que interpretar el mundo en base a un montón de información que no podemos contrastar con nuestros sentidos y eso es lo que permite la construcción de una realidad distorsionada. Este post no es menos, tras su lectura habrá quien piense que desconocía la realidad y que Toyota merece volver a ser el número uno en su mente, pero,  a pesar de que intento usar información lo más contrastada posible, quizás todo lo que estoy contando es mentira.

three_blind_mice_lg_nwmLos directivos tienen que tomar decisiones en base a los que les dicen sus equipos informáticos o la información que les proporciona su propio equipo directivo.

Dicha información está distorsionada porque los usuarios son expertos en dinamitar los sistemas de información, y los mandos intermedios no mienten menos que el resto del mundo para defender sus intereses, entre los que puede estar el evitar que su jefe tenga conocimiento de ciertos problemas.

Es decir y volviendo al comienzo de este post, los directivos toman muchas decisiones erróneas porque desconocen la realidad en que se mueven. Por ello Toyota considera fundamental el concepto de GENBA y valora que sus directivos hayan estado trabajando a pie de línea, que se hayan curtido sobre el terreno y que a pesar de estar ocupando puestos de alta dirección bajen al taller, no a dar unas palmaditas condescendientes en la espalda de los empleados, sino para tomar decisiones basadas en la realidad conocida, en la medida de lo posible, a través de sus propios sentidos, tal como hacía el hombre prehistórico para sobrevivir :). Hay aspectos en los que parece que como especie más que evolucionar retrocedemos, al menos en occidente.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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Cómo ser un poco más japonés en Europa

Docenas de veces he oído que la cultura japonesa no es implantable en un país como España, y que por lo tanto, nunca podremos llegar a alcanzar la eficiencia de una compañía como Toyota. Esto, repetido hasta la saciedad, se ha convertido en un mantra que nos libera del deber de alcanzar la excelencia en las operaciones ya que eso sólo es posible con personas con los ojos rasgados. Renunciar a imitar a los japoneses, más allá de los aspectos más folclóricos y llamativos, hace la vida del directivo más fácil, desvestimos de los aspectos culturales el Lean Manufacturing y conseguimos un modelo de operaciones más técnico, basado en el TPM, el SMED y la mejora continua (raramente bien implantada),… que deja un poco más de lado determinados aspectos del comportamiento humano y que por lo tanto es más manejable. El impacto de los cambios que se hagan queda inevitablemente limitado en volumen y en plazo, sobre todo lo segundo, ya que la solidez de los cambios es limitada. No hay cambios que se sostengan por si solos, los sostienen las personas.

En las ocasiones en que he trabajado con japoneses una de las cosas que más me ha llamado la atención es la aparente paz con que se desarrollan los acontecimientos. En las reuniones no hay enfrentamientos, las cosas avanzan con aparente lentitud, pero con firmeza. Su forma de hacer recuerda a la paz de un jardín japonés, sereno pero contundente. Su obsesión por el progreso y su orientación a los objetivos es inquebrantable, como en cualquier organización, ¿pero como logran hacerlo de manera eficiente y sin tensiones? La clave está en lo que se llama el Nemawashi. El Nemawashi es uno de esos aspectos de la forma de hacer  oriental que se presupone no trasplantable a las organizaciones occidentales.

El término “Nemawashi” proviene del japonés y hace referencia al proceso de cavar alrededor de las raíces de un árbol preparándolas para trasplantarlo. Sería el equivalente al castellano “preparar el terreno”.

En términos de gestión el "Nemawashi”, que es una práctica formalizada, pretende alinear voluntades, opiniones y puntos de vista entre los implicados antes de poner un tema en común.

No se trata de manipular a las personas implicadas para que traguen con cualquier cosa que quieras proponer, se trata de escucharles activamente, comprender sus puntos de vista y considerarlos a la hora de plantear un tema, un proyecto o lo que sea.  Les vas a ver antes de la puesta en común, y les vas a ver con una idea, propuesta, concepto, abierto y con la mente abierta también, dispuesto a renunciar a tu planteamiento en favor de otro, quizás únicamente en favor de la facilidad de implantación, de minimizar la resistencia al cambio. Lo único que tienes que tener claro es el objetivo que persigues, no el que persigues tú, sino el que persigues para tu empresa. Es una labor de construcción, ya que permite recoger información relevante de manera sistemática antes de tomar una decisión a base de tener en cuenta a TODOS los implicados. Es una labor fundamental de comunicación, ya que permite identificar barreras que puedan dificultar la adecuada comunicación de lo que pretendemos exponer.

A parte de las ventajas más evidentes, tiene otras más sutiles.

Hace la organización más horizontal ya que te obliga a escuchar a las personas que puedan depender de uno mismo forzando un flujo de información de abajo arriba. Y esto que parece un matiz simplemente interesante, tiene un impacto enorme en la organización y en especial en la eficiencia de la labor directiva y en la motivación de los equipos. ¿Quiere decir esto que los japoneses no dan órdenes? ¡NO! Las organizaciones siguen siendo jerárquicas, el jefe manda, pero...

 cuando se te has tomado la molestia de escuchar profundamente a tu equipo antes de tomar decisiones, tus órdenes fluirán con mucha más facilidad.

No tomarás decisiones sin tener ni pajolera idea de si eran razonablemente correctas.

Hace poco me contaban el caso de una gran empresa multinacional en la que el equipo directivo español fue sustituido por directivos de los cuarteles generales. Al cabo de unas pocas semanas el nuevo Director de Fabricación exigió tener un informe diario a determinada hora. Con un elevado desconocimiento de los sistemas de información de la organización, no era capaz de juzgar la viabilidad de su petición, imposible de implantar salvo que dispusieran de una costosísima estructura. Evidentemente no preguntó al respecto. Al segundo día de solicitarlo y no tenerlo a la hora no acordada, dio la orden de despedir a los responsables de su elaboración, quería imponer disciplina. ¿Alguien entiende lo de la crisis europea a la luz de tamaño tipo de animaladas? ¡Que a más de uno, además, le parecen normales de cara a poner firme a la gente! Eso es decadencia, falta total de dignidad y de cualquier tipo de valores.

Es el tipo de alternativas por las que opta el que no tiene otras. ¡Pobre tipo!

Con el Nemawashi buena parte del debate que puede haber en una reunión con 7, 8 o más personas, en las que dos hablan y los demás miran,  se desarrolla a nivel individual en forma de breves reuniones muy productivas y muy encajables en la agenda, ya que cada una de ellas solo implica a dos personas. Esa labor previa hace que la reunión de puesta en común sea mucho más eficiente al eliminarse mucho ruido de discusiones, los temas llegan mucho más trabajados a la reunión y se cierran, se toman decisiones.

Una reunión que implique a 7/8 personas es difícil de convocar, y tener que ir postponiendo temas de reunión en reunión hace que la toma de decisiones se alargue de manera indefinida, dada la dificultad de encontrar huecos en las agendas de tan nutrido grupo.

Frecuentemente se acaban cerrando temas con faltas profundas de información y análisis, sólo para que el directivo saque a lucir su “capacidad” de toma de decisiones en situaciones de “excesiva” incertidumbre, no justificada. Cultura occidental muy orientada a defender EGO's

Yo siempre he pensado que soy un poco japonés, ya que el Nemawashi es algo que siempre me ha salido de manera natural. Aprecio demasiado mi elevada estabilidad emocional como para andar saliéndome de mis casillas continuamente a base de enfrentamientos con todo el mundo, y menos en mi propia empresa. En Improva hemos incorporado esta labor “táctica” a todos los niveles en los procesos de implantación de cambios que llevamos a cabo y el resultado es espectacular. Hace tiempo trabajé con un cliente que me decía que parecía que teníamos una varita mágica puesto que a él le costaba mucho más conseguir las cosas(Cuando intentaba ahorrarse unos cuantos euros en nuestra contratación :)). Y tenía razón, el impacto de “nemawashear” tiene un punto de mágico.

No lo subestiméis, implantarlo es complejo, estamos hablando de hábitos en las personas, pero no hay nada que atente de manera directa contra una cultura sana de empresa occidental. Para implantarlo tan sólo hay que definir que esa será la forma de actuar y tener algodisciplina para que sea así a lo largo del tiempo. Si pensáis que esto en España no se puede hacer, estáis equivocados, lo he visto implantado en más de una organización plagada de españoles. Y finalmente, ¡tened mucho cuidado!,  de hacer nemawashi a manipular, mintiendo en interés propio, hay un paso!

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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La velocidad nos hace superficiales

Hace un par de semanas publiqué un post sobre PREZI una interesante herramienta informática para realizar presentaciones. Para comprender PREZI era importante hacer click en al menos dos de los enlaces que incluía el post. Tras más de 2000 visitas, tan sólo 290 personas habían entrado en al menos uno de los dos enlaces, un 15% aproximadamente. Si no accedías a los enlaces, podías pensar “qué interesante esto del Prezi”; si lo hacías, podías ver los vídeos y quedar impactado. Ese impacto igual te impulsaba a cambiar, pasabas a utilizar una nueva y potente herramienta, y tu vida ya no habría sido la misma (aquí quizás exagero). Si no hay impacto no hay cambio. En el imprósofo post navideño también había unos interesantísimos enlaces a unos hilarantes archivos de audio de Gomaespuma, el porcentaje de personas que los disfrutaron también fue mínimo.

 Por un lado te queda un poco la sensación de “para que me mato”, y te indignas, para acto seguido intentar entender qué es lo que pasa. Lo primero que cuestionas es si los contenidos de improsofia son suficientemente atractivos y la gente mayormente deserta a mitad de artículo por aburrimiento, pero eso se contradice con la creciente cantidad de personas que siguen improsofía. Si los post provocasen tal hastío tendría que estar haciendo continuamente equilibrios para mantener la audiencia y eso no es así. Los imprósofos, “improsoholics”, como me dijeron esta semana, se multiplican.

El tema creo que es más sencillo, en principio tiene que ver con la endiablada combinación de dos factores: el enorme volumen de contenidos que hay en la red y el tiempo que podemos invertir en cada uno de ellos. Más en general, dado que este fenómeno no ocurre sólo en internet,  tiene que ver con la velocidad de locura con que nos movemos por este mundo y la capacidad que tenemos de saborear cada uno de los infinitos estímulos que recibimos a diario,  ya sea una conversación con un amigo, la sonrisa de la camarera que nos sirve el café, un músico virtuoso en el metro o un interesante post en un blog. Estamos desenfrenadamente dispersos.

Recomiendo encarecidamente ver el siguiente vídeo, por favor, ¡¡¡haced click!!! Es un experimento que hizo un periodista del Washingtonpost tomando como cómplice a Joshua Bell un virtuoso del violín. El resultado es absolutamente sorprendente, pero real como la vida misma.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=hnOPu0_YWhw]

Visto el vídeo (¿lo viste no?), me puedo dar con un canto en los dientes con ese 15% de clicks. Este vídeo refleja al 100% como malgastamos nuestras vidas, como pasamos por este mundo de puntillas sin, entre otras cosas, pararnos a contemplar la belleza que nos rodea.

Los ejemplos que se me ocurren, que reflejan esa superficialidad, son innumerables. Te vas de viaje a Praga y vuelves alucinado de lo que has visto paseando por sus calles, la Plaza Vieja, el Puente de Carlos, El Castillo,… te has hinchado a mirar, pero llegas a Barcelona y ya no paseas, corres mirando al suelo. ¡¡¡NO!!! No mires al suelo levanta los ojos y mira hacia arriba. Barcelona es impresionante. No sólo está Gaudí, casi en cada esquina del ensanche puedes contemplar una fachada impresionante, un portalón modernista que parece hecho por gigantes o un balcón de piedra tallado por los ángeles. Pero pasamos con prisa, mirando el reloj y pensando únicamente en la siguiente cita, a la que llegamos tarde. ¡Vamos acelerados! y avanzamos ignorando lo que nos rodea.

Vamos por la vida como una lancha fueraborda con un motor de 200 caballos. Por el mar a 100 por hora rebotando en las crestas de las olas sin parar a disfrutar cada rizo. Solamente rozamos la superficie y el fondo no lo vemos, nos lo perdemos. En el intento de sacar el máximo rendimiento de nuestro tiempo, echamos a perder cada minuto de nuestra existencia.

Otro ejemplo nos lo proporciona la crisis que nos afecta. Muchos han pretendido hacernos ricos en cuatro días a golpe de ladrillo; apoyados por los bancos, con prisas por hacerse ricos a golpe de hipoteca; todos movidos por un materialismo feroz. Yo a esta crisis la llamaría la crisis de la superficialidad, la crisis del mundo donde lo único que importa es la velocidad con que acumulas propiedades materiales para alimentar los frágiles egos.

La aceleración en el mundo de la empresa se ve muchas veces reflejada en los objetivos poco realistas que nos marcamos. ¿Que queremos implantar el Lean Manufacturing? Ficho un ejecutivo que venga del mundo del automóvil y en un par de añitos todo arreglado. Claro, al cabo de dos años todo sigue parecido, a menos que también me haya traído a trabajar en la fábrica a un ejército de japoneses, directamente importados del Japón, que cuando eran espermatozoides ya vivían en modo Kaizen. Buena parte de la culpa de esto la tienen los consultores que van vendiendo la burra por donde pasan: “Usted implante SAP y en cuatro días será el best in class”,  “Le hacemos un proyecto lean y cuando terminemos hasta sus empleados tendrán los ojos rasgados”

Velocidad, velocidad, velocidad,… No tengo la sensación de que este cúmulo de despropósitos vaya a parar, aunque con este post yo pretenda aportar mi granito de arena a que esto sea así. Pocos libros de management son un elogio a la lentitud, aunque en la literatura encontramos otras fuentes de inspiración.

Hace unos meses leí  “La Elegancia del Erizo” un precioso libro de Muriel Barbery, toda una oda a disfrutar de los pequeños detalles de la vida, sólo apto para mentes inquietas a las que les guste paladear los placeres que cada minuto nos brinda. Ahora, desgraciadamente, en aparente contradicción, han hecho la película, ¿para qué? Para adaptarse a los tiempos que corren, para poder ahorrarte el placer de leer el libro y en 90 minutos pretender tener la misma gratificación. La moda impone que aproveches el tiempo un poco más, come palomitas durante la sesión para entre fotograma y fotograma disfrutar su sabor, además deberás verla en horario del partido de fútbol, de forma que puedas aprovechar la lentitud de acontecimientos para seguir a tu equipo favorito con un auricular en la oreja. Particularmente, prefiero recomendar su lectura sosegada, puede ser un buen punto de partida para una terapia de desaceleración.

Con todo este desenfreno ha empezado a aparecer en Europa una reacción. Es el llamado “Movimiento slow”. El movimiento slow promueve las virtudes de una vida slow, lo que no quiere decir una vida de pasividad, reaccionismo e inoperancia. Los partidarios del movimiento slow pretenden que nos centremos en lo que hacemos, que disfrutemos de los instantes, que nos deleitemos con cada actividad que desarrollamos, que nos tomemos el tiempo de profundizar en nuestras reflexiones, que escuchemos con calma y enfocados a los que nos rodean, que nos marquemos objetivos realistas y que no pretendamos rellenar nuestro tiempo hasta el último hueco. Han empezado a aparecer las ciudades slow (Bra es la capital en Italia), también proliferan  los restaurantes slow, donde es un pecado achuchar al camarero y donde cada patata y cada judía disponen del tiempo necesario para cocinarse a placer.

Yo frecuentemente me descubro trabajando con el ordenador por la noche mientras miro la televisión, tecleando en el ordenador mientras hablo por teléfono, jugando con el brick breaker en la blackberry mientras espero en una cola, hablando por teléfono mientras conduzco, escuchando música mientras corro. Para el 2010 me he propuesto centrarme más en cada cosa que hago y reducir mi dispersión.

Espero que un 2010 slow tenga un impacto positivo en mi vida, en mi trabajo y en mis relaciones. Por ahora Vicky, mi mujer, está encantada con las expectativas.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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Diagnóstico Empresarial Casi Instantáneo

Llevaba dos minutos en el baño de aquella empresa en la que acababa de aterrizar, ver el color del  interruptor de la luz daba mucho que pensar. Aunque cotizaba en bolsa,  operaba en un sector de márgenes exiguos: tecnología compleja, sin control sobre una distribución en manos de unos cuantos poderosos, y con competidores extranjeros que les triplicaban en tamaño. despacho de lujoSe trataba de una empresa segundona en su sector, en pérdidas. Si te lo pensabas fríamente, teniendo en cuenta el sector de actividad (no lo nombro porque diría demasiado), si podían dedicar recursos a hacer que el color de los interruptores del baño fuesen exactamente del mismo “Pantone” que el logo corporativo, era evidente que su situación no debía ser especialmente saneada. Sería distinto si operasen en un lujoso nicho de mercado con tecnología propia. Cuando salí al pasillo tras lavarme las manos, que es de buena educación, comprobé como las persianillas que separaban los despachos, cubículos de cristal, eran también del mismo color, de un gusto estético supremo. Un diagnóstico fácil: derroche.

No era la primera vez que me encontraba con derroches similares. Una empresa del sector del automóvil (un tier two), también en perdidas, tenía los logos de la empresa reconstruidos en mármol en el suelo de la planta de dirección, el logotipo representaba fidedignamente el absurdo derroche en épocas de vacas gordas. El logo en este caso, más que comunicar el valor para el cliente de la compañía, estaban comunicando el valor del EGO para el propietario de la empresa.

astonb martinHoy en día las noticias se suceden en prensa: coches de lujo para los directivos, bonus asociados a reducciones de costes relacionadas con despidos de personal, zonas ajardinadas como los jardines del Edén, convenciones de luxe en hoteles paradisiacos, team building a todo trapo,…

En el extremo opuesto, el de la moderación, también te encuentras casos. Recuerdo no hace demasiado al director comercial, director general y copropietario de una empresa de 150 millones de euros de facturación, que reflexionaba sobre la idoneidad de colocar en la recepción de la empresa una fuente de agua. Hizo el cálculo mental del consumo de vasos, del agua que se iba a beber, teniendo en cuenta el coste de la maquinita, de los vasos y el consumo eléctrico. Llegó a la conclusión de que era mejor colocar una fuente automática sin vasos. En esa misma compañía las oficinas centrales eran absolutamente austeras, el Director General compartía el despacho con otras tres personas, con las que trabajaba mano a mano y que compartían con él las conversaciones telefónicas. Pero de eso se contagiaba el resto de la organización, cualquiera se encontraba una luz encendida en una sala y la apagaba, yo, cuando volvía del lavabo, la tenía que volver a encender, apretando un interruptor de dudoso gusto estético, para seguir trabajando.

japonesEn una multinacional japonesa recuerdo una sala enorme en la que trabajaban más de 100 personas, en cada puesto de trabajo colgaba del techo un hilito que permitía apagar el fluorescente individualmente. Al final del día te podías encontrar a un único individuo trabajando en una sala a oscuras de más de 500 metros cuadrados con un único fluorescente encima, parecía “el iluminado”. Eso era mirar la peseta. La cultura japonesa tiene esto: disciplina y austeridad.

Hay profesiones que son mayormente vocacionales, la profesión constituye un fin en sí mismo. Los arquitectos, en general, tienen un sentido de la creación, de generar algo nuevo y diferente. ¿Quiere ello decir que no quieren ganar dinero? No, ni mucho menos, también les gusta ganar dinero y también les gusta alimentar su ego y tener una proyección mediática a través de su obra, pero la obra es un fin primario en sí misma. Los médicos, tres cuartos de lo mismo, la propia profesión tiene sentido en sí misma. Abogados que realmente desean que se haga justicia, psicólogos con verdadero interés por ayudar a las personas.

Pero la profesión de directivo de empresa es diferente ¿Cuántos hay que hayan elegido este camino con el verdadero sentimiento de colaborar en el desarrollo del tejido empresarial? Después de años viendo directivos uno detrás de otro, no tengo demasiadas dudas de la respuesta. Los objetivos primarios: alcanzar poder, ganar dinero y alimentar el EGO, están muy por delante del objetivo secundario de realizar una aportación real a la sociedad a través del trabajo. De ahí su falta de preocupación por ahorrar euros en determinados conceptos, la sobriedad tiene poco glamour.

Cuando analizas que hay detrás de empresas que actúan como las descritas al comienzo de este post, encuentras alguno o muchos de los síntomas siguientes:

  • Empresas públicas, que pagamos entre todos los españoles y con una gestión poco “TENSA”.
  • Empresas en clusters regionales, tipo la cerámica, donde la competición entre ellas por poner lujo en el hall de las empresas recuerda inmediatamente a las competiciones entre niños de a ver quién mea más largo.
  • Empresas en sectores regulados “easy money”, cuyo derroche también acostumbramos a pagar entre todos.
  • Empresas con participación de estamentos oficiales, con vinculaciones políticas y que a menudo toman decisiones de cara a la galería.
  • Empresas monopolísticas o cuasi-monopolísticas.
  • Y en general empresas con directivos más preocupados de los grandes planteamientos estratégicos y grandes proyectos acordes a su gran EGO  que descuidan la importancia de los detalles que hacen grande una compañía.

derrocharEn los tiempos que corren la reducción de gastos es una necesidad, multitud de empresas se han dado cuenta de que ahora, bajo la presión de la crisis, podían hacer muchas cosas por reducir los costes que no habían hecho jamás. Ya no se reponen los interruptores de baño originales cuando se rompen sino unos parecidos pero más baratitos. No pulen el logo de la empresa en mármol todas las semanas para que brille. Se apagan las luces, se recicla el papel, se controlan las mermas, se presiona a los proveedores el doble,…

Muchas empresas han tardado en reaccionar, y han recortado los gastos, pero ¿Han construido una verdadera cultura de la austeridad? No lo creo, no se construye una cultura de austeridad de la noche a la mañana. A la vuelta de la esquina está, espero, la bonanza económica que volverá a poner las cosas, llevadas por la inercia, en su sitio. Sólo hay que dar tiempo al tiempo para que la falta de unos mecanismos sólidos de gestión permita que las cosas se vuelvan a descontrolar.

Yo he intentado vender proyectos de cambio cultural a la austeridad, en los que mi equipo tiene experiencia, pero… ¿Cómo voy a vender nada parecido con el apellido que tengo? Un amigo mío se apellida Salvador, su padre era médico, su nombre cojonudo.

Y en tu empresa… ¿Qué síntomas hay de que se frivoliza en el gasto? Creo que el anecdotario daría para un libro. Al final del libro incluiría un decálogo que permitiría realizar un diagnóstico de  cualquier organización en 15 minutos a partir de detalles como los m2 cuadrados de despacho del equipo directivo o el color de los interrutores.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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