Numerosas empresas se embarcan en caros procesos de mejora con márgenes de beneficio del 1% mientras su equipo directivo pierde el tiempo peleándose con el email, los Excels y los Power Points.

 

Tenemos que darnos prisa. A mi hija le faltan sólo 5 años para incorporarse al mercado laboral y no utiliza el correo electrónico para nada. Bueno, ni mi hija ni la tuya. ¡Tenemos que prepararles el terreno!

El otro día entré en pánico. Mi mujer me llamó. “Fernando, ¿Dónde están las entradas al salón del manga que compraste a Fernandito?” Yo ni me acordaba de ellas. Rebusco en el correo y no las encuentro. Debió ser hace meses y debí hacer algo mal, no había correo de confirmación. Mi primera reacción fue llamar a Fira de Barcelona, con los que llevo trabajando 8 años en la mejora de la organización de eventos. La respuesta estuvo en la línea de “Ni el Papa de Roma conseguiría una entrada”. Vértigo es lo que sentí. 16 años construyendo una relación eficaz con mi hijo, ahora en plena adolescencia, para cagarla a lo grande y que mi hijo no vuelva a respetarme en la vida :(.

Otra llamada de Vicky. “Cariño, hemos encontrado las entradas en el buzón de correo de tu hijo”. Moraleja: si quieres que tu hijo adolescente se entere de algo, envíale una foto de un cartel en Instagram , usa el fugaz Snapchat, Whatsapp, o cualquier cosa menos el correo electrónico. El email es cosa de yayos. El día que mis hijos entren en el mercado laboral y vean lo que se hace en el mundo de la empresa se van a pensar que las juergas universitarias nos resecaron las neuronas a todo una generación. Hace poco que hablábamos de las parafilias asociadas al uso del correo en las organizaciones. ¿Es que nadie va a hacer nada para arreglarlo? Mis hijos son muy inteligentes, no van a entender nada.

No puedo evitar carcajearme cuando veo a las empresas preocupadas por la mejora del rendimiento del 1% mientras que directivos millonarios pierden el tiempo miserablemente interactuando con el correo electrónico, gestionando las actividades de los proyectos en Excels inoperativos e interminables e invirtiendo innumerables horas en reuniones ineficientes, tragando Power Points como si les fuera la vida en ello.

¿No les resulta evidente que problemas tan generalizados , obvios y de tal magnitud tienen que tener una causa común que hay que atacar?

¿Se hacen una idea del valor económico del tiempo perdido entre emails y Power Points?

Fernando Gastón

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