sello reinos de taifasEs habitual encontrar en las organizaciones individuos que han logrado hacerse imprescindibles y que acaban conviertiéndose en un problema difícil de abordar. Recuerdo en especial el caso, hace unos 15 años, de un técnico, al que llamaré Federico, de una empresa "FISH CABLE" dedicada a la fabricación de cables, entre los cuales destacaba uno de los productos estrella: los cables de pesca.

cabrestanteLa principal dificultad en la fabricación de estos cables es que no tengan "tensiones", lo que traducido significa que en el trenzado del cable no haya ninguna dirección dominante, esto evita que el cable en  la cubierta del barco se retuerza en vez de mantenerse dócil y estirado.

Estos cables de pesca los producían en dos centros, uno situado en la España rural, en el que trabajaba Federico, que había sufrido continuadas restructuraciones hasta "quedarse en los huesos" y otro centro ubicado cerca de los cuarteles generales de la empresa.  El centro donde trabajaba Federico era el único capaz de hacer cables de pesca perfectos y sus productos eran muy valorados por los clientes a nivel mundial. Año tras año invitaban a Federico a dar cursos de diseño y fabricación de cables en el otro centro productivo, pero como resultado del mismo tan sólo eran capaces de hacer buenos cables mientras Federico estaba allí, al cabo de unos días de Federico volver al pueblo los problemas se reproducían.

Federico me comentaba con una sonrisa de oreja a oreja "¿No querrán que les cuente todo?"

Federico era consciente de que confesar lo que sabía podría suponer el cierre de "su fábrica" y la perdida de su puesto de trabajo. Era un tipo muy listo.

A lo largo de mi carrera me he encontrado a muchos "Federicos" a los que la dirección de la compañía tiene miedo de "meter mano" por temor a las consecuencias. El tipo de casos es variado:

  • supermanEl responsable de planificación de la producción que planifica de cabeza y con la ayuda de unos EXCEL mágicos,  y que cuando le entrevistan para hacer un funcional de un programa informático que le sustituya sólo cuenta la mitad. Os podéis imaginar las consecuencias de implantar la herramienta informática así diseñada.
  • El responsable comercial que teje complejas relaciones personales con los clientes clave haciéndose imprescindible.
  • El responsable de almacén absolutamente imprescindible pues es el único que se sabe de cabeza dónde está todo. Aquí no es raro encontrarse con personas con una capacidad memorística increíble.
  • Desarrolladores informáticos que no documentan una sola línea de código haciendo que sea  inescrutable para el resto de mortales y convirtiéndose en los únicos capaces de resolver problemas y de hacer evolucionar las funcionalidades.
  • El jefe de mantenimiento que es el único que sabe qué tornillo apretar. Descuida el mantenimiento preventivo y siempre acaba apareciendo en el último momento, con su capa de héroe, para salvarnos a todos.
  • Los jefes de servicio en los hospitales son absolutamente paradigmáticos al respecto.
  • "Federicos" de la más diversa índole.

En la empresa familiar es más frecuente encontrarse con este fenómeno, los vínculos personales del Rey del reino de Taifas con la propiedad de la empresa tienden a agravar la situación. Esa relación personal dificulta acometer la tarea de destronar al rey ya que requiere de una actuación contundente que debe contar con el apoyo de las más altas instancias.

¿Qué es importante saber sobre los reinos de taifas?

  • Nunca acaba pasando nada si se es consciente de los riesgos y se toman las debidas precauciones. Ni se pierden clientes ni la casa se hunde.
  • A la hora de desmontarlos es imprescindible el apoyo incondicional de la dirección y de la propiedad de la empresa.
  • Pasar a trabajar y gestionar por procesos convierte a las áreas en mucho más trasparentes y facilita la toma de control garantizando el flujo de información hacia la dirección.
  • Un Rey de una taifa puede llegar a ser un elemento más en la cadena de mando, aunque no es fácil. Requiere de formación y acompañamiento, se debe evitar quebrarle el EGO y proporcionarle una salida airosa. Dotarle de sistemas de dirección que le faciliten la labor de gestión, no tan dependiente de su presencia física, es fundamental.
  • Frecuentemente no es mala fe lo que mueve la creación de estos reinos, en ocasiones se llega a ellos de manera natural ya que el directivo en cuestión simplemente no ha sabido hacer las cosas de manera distinta.
  • Aunque montes procesos colaborativos o redes sociales corporativas, tu Rey de taifas no soltará prenda.

Los reinos de taifas acaba llevándoselos por delante el crecimiento de la empresa. La necesidad de profesionalizar la dirección y la evolución hacia procesos no tan dependientes de las personas hace que las empresas acaben viéndose forzadas a derribar las murallas.

Normalmente te acabas enfrentando a ellos cuando la empresa requiere de un cambio de rumbo y descubres que parte de la organización no lo sigue.

Fernando Gastón Guirao

Socio Director

Improva Consulting

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