Había decido ya el título de este post y lo comentaba con mi mujer mientras cenábamos unos huevos revueltos con tomate, cena sencilla y nutritiva para un viernes noche en la que lo único que deseas es no hacer nada y dejarte vencer por el tedio por unos minutos.

Camino del ordenador, viernes a las 21:36, saludo a mi blackberry abandonada desde hace dos horas, después de haberla tenido estresada durante 5 días, y ahí estaba,  un nuevo mensaje de Linkedin proveniente de un profesional, excelente no lo dudo, que conoce a alguien que me conoce y que me propone un encuentro para ver qué podemos hacer juntos.

Ese es el mundo 2.0 y esa es la crisis, rara es la semana en que 2 o 3 personas no se ponen en contacto contigo para comunicarte su interés en colaborar y rara es la semana en la que un primer nivel en tu red de contactos de Linkedin no pasa de ocupar un puesto ejecutivo a aparecer como consultor freelance, interim manager o crear su propia compañía “Manolo Benitez S.L.”.

No sé como debió ser la crisis de comienzos de los noventa, pero no creo que se palpase con tal intensidad a menos que te tocase de manera directa. Sin embargo hoy es imposible aislarse del fenómeno, viejos conocidos con los que tuve un contacto más o menos intenso en el pasado, de repente reaparecen en mi vida y me piden ayuda, con algunos ya intuyes que no vas a poder hacer nada y te apena, con otros los intentas y nada, con algunos logras algún avance, pero en conjunto te invade una cierta sensación de desaliento por no poder hacer nada.

Hace poco he podido ayudar a un viejo conocido, él no lo sabe :), pero está a punto de recibir una excelente oferta profesional; sin embargo, con la mayoría no es así. Mi empresa no es menos, no anda sobrada de trabajo. No puedo evitar evocar la escena final de Titánic, donde docenas de personas, hacinadas en una balsucha que pugna por seguir a flote, contemplan impotentes a los futuros cadáveres que luchan por no sumergirse a causa del frío de la noche, que  les va dejando progresivamente paralizados.

Vas a una sesión de networking, punto inevitable de encuentro de conocidos en espacios virtuales, y aparece un directivo de compañía industrial. ¡Qué raro! piensas. Mucha gente va a estas sesiones buscando oportunidades, pero se produce una asimetría clara entre oferta y demanda donde la balanza se decanta por los necesitados, mayormente autónomos, freelance, parados o propietarios de empresas en plena zozobra. Y efectivamente el directivo en cuestión hace dos semanas que engordó las filas del paro, hace una que se dio de alta en Linkedin, hace dos días que ha alcanzado los 100 contactos y hoy llega por primera vez a una sesión de este tipo, sin que su perfil virtual refleje todavía su verdadera situación laboral.

Hace 17 años, en el 92, en plena crisis económica, te quedabas en el paro  y tenías que ponerte a escribir el curriculum, a máquina normalmente, esperabas al domingo para comprar la prensa y ver de solucionar el problema y si el domingo no surgía nada, tenías que esperar otra semana. Cuando te separabas de la novia, algo parecido, toda la semana encerrado en casa y esperando al fin de semana para salir de copas con los amigos y ver si podías hacer algo… Hoy te quedas sin novia y a las dos horas ya te has dado de alta en Meetic, has enviado 20 correos, has quedado para  2 cenas y la probabilidad de que tengas sexo esa misma semana es elevadísima.

No hay duda de que Meetic es un éxito, desde el punto de vista de cubrir unas necesidades. Sin embargo Linkedin no veo tan claro que lo sea en la misma proporción. A pesar del interés del Consejero Delegado de Linkedin, Jeff Weiner, de considerarlo un éxito, la referencia que él utiliza, el número de usuarios, no creo que sea el mejor indicador. Porque la verdadera cuestión es, ¿En qué medida está logrando cubrir una verdadera necesidad?

Los usuarios de Meetic fornican sin descanso, los usuarios de Linkedin…¿qué?

El paralelismo entre las personas que usan Linkedin y las que usan Meetic está claro: Ambos son un punto de encuentro donde conjugar oferta y demanda. ¿A qué se debe la diferencia entre el éxito en cubrir tus objetivos personales entre Meetic y Linkedin?

A diferencia del sexo, la necesidad de trabajo sí que está afectada por la crisis, lo que genera un abismo entre oferta y demanda en Linkedin. Leía hace unos días el siguiente artículo en el Ciberpaís, que me aportó algo más de luz. El mérito de Meetic ha sido cuadrar oferta y demanda, para ello los hombres pagan y las mujeres tienen acceso gratuito.

Así como el sexo entendido a través de Meetic, genera un montón de relaciones puntuales y esporádicas, de las de “si te he visto no me acuerdo”, las relaciones profesionales tienen una componente de medio-largo plazo, que hace que el trabajo de gestionar las nuevas relaciones que vamos generando se acumule con las anteriores y entonces nos encontramos con el límite de relaciones que una humano puede gestionar de manera eficiente, 150 según la teoría del antropólogo Dunbar. Es difícil medir el impacto del número de Dunbar en las redes sociales, lo que está claro es que el día  tiene 24 horas, las relaciones deben ser alimentadas y por lo tanto, tenemos un límite en cuanto a la medida del conjunto de contactos que somos capaces de gestionar de manera eficaz, que intuyo inferior al número de Dunbar. No sirven las estrategias Pokemon “Tienes que tenerlos todos”.

Si no somos capaces de gestionar de manera eficiente más de 150 relaciones y además existe un enorme desequilibrio entre demanda y oferta, la conclusión a la que llego es que Linkedin se parece mucho a las tiendas en el paseo de Gracia de Barcelona. Lo máximo que consigues es que algún paseante de vez en cuando eche un vistazo a tu escaparate, que se parece mucho al de al lado. La diferencia con el Paseo de Gracia es que en Linkedin hay más de 50 millones de escaparates y al final es muy difícil hacer brillar el tuyo más que los demás, por bueno que seas.

Resumiendo: Linkedin de chollo nada, así que a tomárselo  con paciencia, si no estás no existes, si quieres brillar, te lo tienes que trabajar y mucho, y si además la crisis está por en medio …

Cómo siempre en la vida para obtener el éxito se requiere de energía, proactividad y paciencia, Linkedin no es menos.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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