Hace unos años me preguntaba mi suegro que como consultor a qué me dedicaba. Entre otras cosas, le dije que enseñaba a ejecutivos y mandos de las organizaciones a dirigir por objetivos.  Se quedó muy sorprendido “¿Todavía se anda con estas?”, ¡¡¡esto ya se hacía hace 30 años!!! Me dejó con la moral por los suelos. Mi suegro había sido el Directo General de Caja de Barcelona antes de la fusión que dio lugar a La Caixa, con lo que su criterio tenía bastante peso para mí. Pensar que no estaba en la cresta de la ola en eso del management, fue un gol en contra de mi autoestima.

Los años me han llevado a darme cuenta que en esto de la gestión se avanza a trompicones y según modas. No difiere demasiado del yoyo, el monopatín o el diábolo. En cada oleada de la moda se avanza un poco, los mejores en la técnica renovada son capaces de hacer maravillas, mientras que los que se inician, hacen las mismas chorradas. El que descubre el yoyo se conforma con hacer el perrito.

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En el mundo de la dirección de empresas sucede algo parecido, se avanza a golpe de moda. He observado varios fenómenos, que implican especialmente a mi profesión:

1.     Las modas las importamos. Así como no hemos inventado el yoyo, en el mundo de las organizaciones tampoco hemos inventado nada en España. Los gurús de aquí no son más que el eco de los gurús de las universidades americanas, donde se lanzan los libros que se acaban poniendo de moda aquí.

2.     Errores en la traducción de los nuevos conceptos que vienen de las universidades americanas. EL TQM se ha traducido como gestión total de la calidad, en vez de calidad total en la gestión, ¡que es muy diferente! Llamar Cuadro de Mando Integral al invento de Norton y Kaplan es otro despropósito que ha generado muchísima confusión en el management español. Después la gente confunde el concepto con el nombre mal traducido y allí empiezan los problemas.

3.     A diferencia del yoyo,  impulsado por los gurús del management y en especial por las empresas de consultoría, a las cosas se les cambia de nombre. Un indicador, puede pasar a ser un KPI (aunque esencialmente no deberían ser lo mismo). Un informe mensual pasa a llamarse cuadro de mando integral (aunque esto último es mucho más que un informe).  Si no utilizas el anglicismo o la palabra de moda no te comes un rosco como consultor.

4.     Un interés por los directivos de empresa de aprender a hacer el columpio antes de ni siquiera haber aprendido a hacer el perrito, en ocasiones el día que se compran el yoyo. Existe una tendencia a pensar que el yoyo-ejecutivo1próximo paso en la evolución de una compañía, es la aplicación de la próxima moda. No se es consciente de la madurez de la gestión de la empresa y cuál sería el paso siguiente más adecuado dadas las circunstancias. En más de una ocasión le he tenido que quitar de la cabeza a un directivo el implantar Six Sigma, hacer outsourcing o implantar un ERP,… Cualquier día veré a mi peluquera con su coach personal.

5.     Las modas en management se queman a base de aplicarlas incorrectamente y devaluar el concepto. Estoy cansado de ver chapuzas, tanto causadas por directivos como por consultores faltos de escrúpulos. Uno de los conceptos más dañados y trivializados es el de los valores de empresa. ¿Alguien entiende lo que es vivir un valor? ¡No basta con ponerlos en una bonita placa por los pasillos de la empresa!

6.     Directivos que se piensan que saben hacer el columpio y en realidad lo que hacen es el perrito. Que un día hicieras un grupo de mejora, no quiere decir que hayas implantado lean manufacturing.

7.     Así como los principales interesados en relanzar la moda del yoyo son los fabricantes de yoyos, el interés en relanzar las modas de management, es de los fabricantes de management, es decir, las empresas de consultoría. Una vez quemado el concepto, este ya no vende, “Gato escaldado huye del agua fría”. Así que nos vemos obligados a girar la mirada a Harvard y ver que podemos importar, volviendo al punto primero de este heptálogo.

Yo achaco todo lo anterior a que se venden libros de management hasta en el chino de la esquina. Es como si pudieses comprar libros de cirugía en el kiosco, para ahorrarte ir al hospital en caso de tener que operar a tu esposa. Esto acaba generando un intrusismo profesional que en el mundo de la consultoría es preocupante.

Cualquiera que haya leído el último libro de un gurú sobre determinado tema, lo trivializa y se cree capacitado para vender un nuevo servicio o aplicarlo en su propia empresa. Es una frivolidad inquietante pensar que leer un libro sobre el robo de queso a un ratón, te va a convertir en un experto en el cambio organizacional.

Con lo aprendido podría contarle a mi suegro, seguro de mi mismo, que durante años seguiré asesorando  en la dirección por objetivos:

·         A las empresas de reciente creación, que han crecido rápido con un estilo de dirección autoritario y que necesitan descubrirla para seguir creciendo.

·         A los que piensan que tienen dirección por objetivos porque su equipo tiene objetivos.

·         A los que tienen objetivos pero los incumplen sistemáticamente (estos seguramente tengan otros problemas).

·         A los que tienen objetivos, intentan dirigir con ellos pero no llegan a ninguna parte.

·         A los que ponen objetivos que el equipo no persigue ni consigue.

·        

Más adelante hablaré de las chapuzas que me he ido encontrando en la aplicación de las modas pasadas y seguiré de cerca las próximas modas: el coaching, la responsabilidad social corporativa, la gestión del talento.

¡¡¡Felices fiestas!!!

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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