Cada año miles de profesionales competentes son promocionados con ilusión a su primer puesto como Jefes, y FRACASAN. Provienen, por lo general, de puestos de Mano de Obra Directa: operarios de producción y mantenimiento, administrativos, operadores de call center,  vendedores. Nadie se había preocupado de ellos hasta el momento.

·         Las escuelas de negocios no les escuchan, ya que no aspiran a ser Directores Generales, ni miembros de ningún club elitista, bastante tienen con llegar a fin de mes.

·         No se escriben libros de management para ellos, porque nadie  va a pedir al gurú de turno una conferencia, con unos honorarios exhorbitados, sobre un tema tan poco glamouroso. Ni tienen ocasión de comprarlos en la librería del puente aéreo.

·         Rara es la empresa que se preocupa de dar una formación enfocada a estos permanentes aspirantes a directivo. Es más cómodo hablar sobre líderes y estrategia, que sobre dar instrucciones. Las consultoras están preparadas para impartir genéricos.

AQUÍ ESTAN LOS SUPERVISORES.

Trabajan con toda la presión de la jerarquía por encima y con toda la presión de los operarios por debajo, un sandwich peligrosísimo. Una posición compleja para la que no están preparados. De la noche a la mañana el nuevo supervisor pasará a tener que:

·         Programar el trabajo de los demás.

·         Dar órdenes.

·         Dar resultados a los superiores.

·         Resolver incidencias.

·         Garantizar la seguridad.

·         Formar al personal.

·         Evaluar a sus compañeros.

·         Identificar personal promocionable.

·         Implantar acciones de mejora continua.

¡¡¡ Y SIN MBA  !!!

Como reacción defensiva un alto porcentaje de supervisores acaba adoptando uno de estos tres roles:

·         El funcionario, le encanta el papel y la comodidad de la oficina. Se refugia entre la silla y el informe. Entiende su puesto como trabajo administrativo.

·         El bombero, no le gusta planificar y le gustan las emociones fuertes. Corre detrás de los problemas y nos salva.

·         El manitas, le gusta lo que hacía antes y lo sigue haciendo. Deja claro en todo momento que lo hace mejor que nadie. Rivaliza y empequeñece a su gente.

Impacto inmediato en la empresa:

·         Pérdida de capacidad de actuación: ¡La cadena de mando está rota! Empujo, y nada sucede PARALISIS.

·         Poca fiabilidad de la información. OPACIDAD

·         Progresivo deterioro de todos los Ratios : costes, servicio, circulante, ingresos, calidad.

¿Cómo hemos podido pasar en tan poco tiempo del mayor éxito al más profundo fracaso?

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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